lunes, 26 de diciembre de 2011
2011
Horas incluso días antes de terminar el año, estás ahí parado para recordar que antes de abrir el champagne y celebrar el año nuevo, debemos pararnos y pensar en el año que ha terminado. Recordar todos nuestros triunfos y nuestros errores, las promesas que no hemos cumplido, las veces que nos hemos abierto a grandes aventuras y las que hemos cerrado la puerta por miedo a salir dañados. Porque en eso consiste el año nuevo, es otra oportunidad, una oportunidad de perdonar, de ser mejores, de hacer más, de dar más, de amar más. Y de dejar de preocuparnos por el “y sí…” y abrirle los brazos a lo que venga. Cuando el nuevo año llegue, que llegará, recordemos cada una de las pequeñas cosas que nos hizo feliz en 2011.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario