sábado, 3 de diciembre de 2011

Navidades

Se acercan las navidades, esas vacaciones, ese periodo tan deseado. Esos días en los que la gente se regala cosas y en los que las calles, encendidas, brillan con más fuerza que nunca.

Esas semanas en las que pasear por las Ramblas es más bonito y emotivo de lo normal, en las que se dibujan el doble de sonrisas en el rostro de las personas.

Esas vacaciones son para pasarlas en familia y con las personas que más quieres, pero toda regla tiene una excepción, y yo soy una de ellas.

Este invierno, estas navidades, como las pasadas y otras, voy a pasarlas sin esa persona tan importante y especial a mi lado. Estas navidades voy a pasarlas sin ti, sin tu calor, sin tu cariño, sin tus sonrisas, sin tus besos, sin tus abrazos...

Después de tantos intentos, la ilusión va desapareciendo. Porque ya me da igual levantarme a las 7 o las 12 para abrir los regalos de navidad.

Mis ojos han dejado de brillar, de desprender luz propia.

Ya no pienso escribirle más cartas a Santa, ni pedir más deseos, porque mi único deseo eres tú y mi único regalo tu sonrisa.



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