Si te digo que te he
echado de menos todo este tiempo, créeme. Si no lo digo, no creas que no lo
hago, ya que nunca he dejado de echarte en falta. Te he echado de menos desde
el día 0 hasta que mi corazón deje de bailar al ritmo del compás que el tuyo
marca. Dejaré de echarte de menos cuando
las noches brillen más que los días, cuando las estrellas desaparezcan porque
ya no tienen a nadie que las cuente, cuando la lluvia no moje mi pelo, cuando
el aire sea el único que acaricie mi pelo, cuando ya no siga caminando, cuando
duerma para ya nunca despertar, cuando todo eso pase, entonces, ya nunca más te
echaré de menos.